Jeremías (o esperar lo inesperado): una experiencia en el ENJES Puebla 2023

INTRODUCCIÓN

Dios tiene una manera muy peculiar de hacer las cosas. A veces estas ahí, simplemente existiendo sin molestar a nadie y de repente ¡¡PAM!! Llega Dios con un "hola, ¿qué haces?" de forma un tanto brusca. No sería la primera vez que lo hace, y algún día en la sección de "Leyendo las escrituras" veremos que, de hecho, suele hacerlo muy a menudo; lo hizo con Isaías, Noé y especialmente, con Jeremías.


El caso de Jeremías es especial dentro de los llamados "Profetas Mayores" (lo de "mayor" es solo una referencia a la extensión de sus libros), ¿Por qué? bueno, para empezar cuando Dios le llamó solo era un adolescente al que, según se dice, ni siquiera le había crecido la barba. ¿Podría haber esperado ese llamado?, siendo hijo de un sacerdote que servía fielmente a Yahvé (llamado Hilcías) muchos podríamos pensar que sí... aunque igual y no.

Lo digo porque hoy en día tenemos muchos Hilcías sirviendo fielmente al Señor, los domingos los podemos ver en la liturgia leyendo el evangelio, o como ministros encargados de apoyar al sacerdote en la celebración de la Santa Misa, quizás igual guiando Asambleas de Oración, tocando en el Ministerio de Canto y Música, o como monitores de enseñanza. Vale, quizás ahora se llaman "la hermana Conchis", "Menchita", o "Juanito" o "el Mike" (después de todo, un nombre como Hilcías ya no esta tan de moda como quizás lo estuvo en el siglo VI A.C.), pero la esencia es la misma: adultos que sirven a Dios en lo mucho o en lo poco que Él los ha llamado a hacer. Pero ¿Y sus "Jeremías"? Muchas veces en casa, esperando algo que le de sentido a sus vidas (aunque aún no lo sepan), y mientras tanto escuchan k-pop o juegan "maincra".

Espero haber dejado mi punto lo suficientemente claro: una persona sirviendo a Dios no necesariamente implica que su familia, especialmente sus jóvenes, estén haciendo lo mismo. La Biblia no nos habla mucho de cómo era Jeremías antes de su llamado, por lo poco que sabemos bien podría haber sido un "otaku" de su tiempo, tan fan de las aventuras de Gilgamesh y Enkidu como hoy lo somos de Goku y Vegeta (de hecho, ahora que lo pienso me sorprende mucho que no exista un anime de ellos en la actualidad, seria uno muy bueno), cosa que al final realmente no importaría, pues como siempre, el que dio el primer paso fue Dios, quien antes de pedirle cualquier cosa, le dijo:

“Antes de formarte en el seno materno te conocí; y antes de que nacieras te santifiqué; para profeta entre las naciones te he constituido.”  

Sin reprocharle nada, sin exigirle nada, sin ponerle condición alguna. Su llamado comenzó con un canto de amor del creador a su criatura, a la mera existencia de Jeremías y al valor que esta tenía que para Él.

ENJES 2023

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir a un evento llamado ENJES (por sus siglas "Encuentro Nacional de Jóvenes en el Espíritu Santo", nombre largo, lo sé, así que sigámosle llamando simplemente ENJES), donde asistieron, según lo ultimo que supe, mas de 10 mil jóvenes. 

10 mil almas, una cifra que se dice rápido, pero que en primera persona nunca deja de quitarte el aliento (metafórica y literalmente, especialmente cuando intentas pasar junto con ellos por una puerta de unos 3 metros de ancho). La necesidad de Dios que existe hoy en día, especialmente para la juventud, es clara y contundente. El mundo y lo que te ofrece, a la larga termina hartando, aburriendo, cansando y sin darte cuenta, siempre estas buscando algo mas. Lo que escribió San Agustín de Hipona: "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón buscara inquieto hasta encontrarte", se volvió tangible este fin de semana; tanto en Lisboa en la JMJ, como en Puebla en el ENJES.

Así que, ¿Que es el ENJES? Bueno, la respuesta prácticamente esta en el nombre, así que no se rían: Es un encuentro de jóvenes con Dios, los cuales mediante la guía y voluntad de su Santo Espíritu, buscan un cambio en sus vidas. Un llamado a la santidad.

Ojala pudiera hablar con el detalle que yo quisiera, de cada tema que se toco en tan hermoso encuentro, pero, ¿como poner en palabras la inmensidad del amor de Dios?, no tengo ni el talento literario ni la experiencia espiritual para expresarlo dignamente, y temo mucho convertirlo en un listado de simples resúmenes marcados por un numeral. Lo que si puedo decir es que la claridad con la que se pudo sentir la presencia de Dios en sus Horas Santas, la cantidad de testimonios de fe, de vocaciones y de conversiones que fueron fruto de los momentos de oración, así como lo que se pudo experimentar en sus Eucaristías, realmente fue prueba de que Dios nos volvió a hablar de su amor, a cada uno de nosotros, tal y como lo hizo por aquel joven Jeremías. 

Me pregunto cuantos jóvenes solo necesitaban saber eso: que hay un Dios que los conoce, que los ama, que los llama a su encuentro, a ellos en su plena individualidad y no por el hecho de ser (o no ser) hijos de un servidor de la Iglesia, sino simplemente por ser quienes son. Y es que es difícil ser hijo de un "Hilcías", la gente espera una respuesta de ti que simplemente sentirías forzada, y es presurosa en juzgarte si no imitas a tu padre de manera tácita y sumisa, y no solo eso, sino que también aprovechan para hablar de tu padre por no "saber" hablarte de Dios y atraerte a su Iglesia.

Jeremías quizás pensó lo mismo, vemos en su respuesta una sincera y desconcertante expresión de sorpresa: "Señor, mira que yo no se hablar, solo soy un muchacho", podríamos leerlo sin problemas como un: ¿porque yo Señor? ¿Mira a mi padre, no esta mucho mas calificado que yo?, es decir, el te sirve día y noche". Pero Dios no quiso a un "Hilcías" para esa misión, sino a un "Jeremías", ¿Porque? Simple y llanamente por puro amor. Hilcías era un sacerdote, Jeremías, un profeta, cada uno igual de valioso en su ministerio, y sin embargo cada uno con una misión completamente diferente. Y así como ellos, si algo aprendí este fin de semana es que de Dios, siempre hay que esperar lo inesperado, ya que para Él, hijo de tigre no siempre sera pintito, y dos mas dos no siempre sera cuatro.


CONCLUSIONES

Hoy en día, Dios tiene sus medios para llamar a la humanidad, y no es que ya no pueda hacer llover maná (o fuego) del cielo, o hablar con voz poderosa de entre las nubes, sino porque ya no hay necesidad. Todas esas teofanías (del griego theos -"dios"- y faino -"manifestación") luego de la plenitud de los tiempos -nacimiento, muerte y resurrección de Cristo- resultarían, por decir lo menos, inútiles y vanas en comparación con lo que Jesús hace por nosotros en cada Eucaristía. Aun así, el Espíritu de Dios nunca ha dejado de actuar en nuestra realidad, y usa los medios mas diversos para llevarnos a Él, pues nunca ha dejado de dar el primer paso, tal y como lo hizo con Jeremías.

Uno de esos "pasos" que Dios ha dado en la actualidad es, entre muchos otros dentro de su Santa Iglesia Católica, el movimiento llamado Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo (RCCES para los amigos), el cual en su momento explicare con mas detalle, mientras tanto si quiero dejar claro algo: el Espíritu de Dios nunca deja de actuar sobre el que ha sido bautizado, somos nosotros quienes, alejándonos de la iglesia, dejamos de sentir su actuar sobre nuestras vidas, por lo que somos nosotros los que necesitamos renovarnos para dejarlo actuar con libertad, renovar nuestras vidas, renovar nuestra forma de pensar, nuestra forma de actuar, dejándonos moldear por Dios y volver a ser cauce recto y limpio para que Él derrame su Espíritu en nosotros y a través de nosotros. A este tipo de "Renovación" debemos aspirar siempre, y ese es  justo el tipo que se refiere la RCCES.

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