Patrología II: San Clemente de Roma
¿No tenemos un solo Dios, un solo Cristo y un solo Espíritu de gracia que fue derramado sobre nosotros?, ¿Porque, pues, separamos y dividimos los miembros de Cristo, causando conflictos en nuestro propio cuerpo, llegando al extremo de la locura en que olvidamos que somos miembros los unos de los otros? (Carta de San Clemente de Roma a los Corintios, 46)
De esta manera se expreso el tercer sucesor de San Pedro a una comunidad que se encontraba dividida y en conflicto... en el año 95 d.C. En aquel entonces, la comunidad de Corinto se encontraba gravemente herida, ya que unos cuantos miembros, mas jóvenes, habían destituido sin motivo a los presbíteros y diáconos instituidos por los apóstoles o sucesores directos de ellos, poniéndose ellos mismos como dirigentes. Esto había ocasionado una división tan profunda, que amenazaba con destruir aquella comunidad fundada por el mismísimo San Pablo. Era una situación grave, que necesitaba con urgencia la intervención de alguien cuya autoridad y prestigio no pudieran ser sujetos a duda.
Como no podía ser de otra manera, el único capaz de poder imponer respeto y ser escuchado en una comunidad que no quería escuchar a nadie, era el sucesor directo de San Pedro, San Clemente de Roma.
¿Quién era San Clemente?
Fue el 4to obispo de Roma, y conoció personalmente a los apóstoles Pedro y Pablo en su juventud, de hecho se le menciona en la Biblia, pues fue mencionado por San Pablo en su carta a los Filipenses (Fil 4, 3) como su colaborador fiel, por lo que su prestigio era excepcional. Bajo estas circunstancias fue elegido para suceder al papa Anacleto, cuando este fue martirizado por el emperador Domiciano en el año 90 d.C.
Sabemos que durante el inicio de su pontificado esa misma persecución le impidió atender con la prioridad debida los problemas en Corinto, pues inicia su carta disculpándose por la demora en atenderlos debido a "las repentinas y sucesivas desgracias que nos han sobrevenido". Al final, el mismo Clemente termino siendo victima de ella, pues la tradición lo considera mártir de la Iglesia luego de haber sido desterrado a lo que hoy conocemos como península de Crimea por el emperador Trajano, y posteriormente arrojado al mar Negro, con un ancla atada a su cuello.
Sobre su origen, se barajan muchas teorías, algunas con mas respaldo que otras. Podríamos mencionar por ejemplo, que es el protagonista de lo que los historiadores consideran la primera novela cristiana, llamada Recogniciones. En ella se le relaciona con Flavio Clemente, primo del emperador Domiciano, y el peso que representaría ser familiar directo del emperador que ordeno una de las persecuciones mas sangrientas contra los cristianos. Otros investigadores sugieren que era un liberto (esclavo liberado), y que servía en la casa de la familia del emperador. Unos mas mencionan que, dado su profundo conocimiento teológico y filosófico que muestra en su carta, debió ser una persona culta y estudiada, por lo que muy probablemente llego a pertenecer a alguna clase alta de la sociedad romana.
De todas las anteriores la única que se puede afirmar con plena certeza es que fue obispo de Roma. San Ireneo, que nos da el primer listado de papas del que tenemos constancia, en el lo menciona como el 4to en ocupar dicho cargo.
Carta a los Corintios
Resulta curioso el hecho de que, dentro de la carta, no se encuentre una mención explicita de problemas doctrinales, es decir, no se denuncia una herejía ni una creencia extraña dentro de la iglesia de Corinto. El único problema que pretende atender es el de la división surgida en ella. Menciono lo anterior para resaltar el hecho de que, no hace falta una creencia errónea o una herejía para dividir a la iglesia de Cristo, sino únicamente la soberbia de unos cuantos.
En cuanto al contenido, es excepcional por la claridad en el que se ve, desde una época tan temprana, muchas de las doctrinas que la Iglesia Católica mantiene como ciertas, entre las cuales tenemos:
- Origen del ministerio sacerdotal. San Clemente menciona literalmente, que el Padre envió a Cristo, Cristo a los Apóstoles, y ellos a su vez establecieron obispos y diáconos "con la certeza del Espíritu Santo". Es decir, que el sacerdocio ministerial proviene de los apóstoles de acuerdo a lo ordenado por Cristo, y por lo tanto, los laicos (de hecho, esta carta es la primera aplicación de esta palabra en un contexto cristiano, que proviene del griego laikós, que quiere decir "creyente que no pertenece al clero") no tienen poder para asignar o destituir a estos ministros, pues dicho ministerio, no proviene de ellos.
- Sucesión apostólica en la iglesia primitiva. Igualmente, señala de manera directa que, después de los apóstoles, los hombres insignes que dejaron a cargo perpetuaron dicho ministerio, heredando esa autoridad a otros que ellos consideraran dignos y preparados para tal responsabilidad.
- El primado de la Iglesia de Roma. En este punto, a pesar de parecer obvio, ha generado multitud de controversias entre las denominaciones protestantes, por los motivos que uno esperaría. Ya que, aunque es cierto que en la carta, no se menciona explícitamente dicho dogma, la carta es en si misma un acto de primacía de Roma sobre una comunidad lejana y extranjera, exhortándoles con autoridad a dejar toda división, a que los causantes de la misma "doblen las rodillas de su corazón" y que se sometan a sus ministros legítimos. No hace sugerencias, sino que, con toda caridad y escribiendo como quien se sabe escuchado, pide que fijen sus ojos en Cristo crucificado y reestablezcan la paz y la unidad.
- La importancia de la fe y las obras. Da de manera tajante, ejemplos de como la fe y las obras siempre van juntas, pues, aunque al principio menciona como ejemplos eficaces las vidas de Abraham, Moisés, entre otros, que creyeron y tuvieron fe en las promesas de Dios, también menciona que "es necesario que estemos llenos del celo del buen obrar" pues "Dios mismo se alegra en sus obras".
- Es el primer escrito post apostólico que menciona el uso litúrgico de la palabra de origen hebreo Amén (así sea). San Clemente la usa después de cada doxología (aclamación breve a Dios) y oración.
- Es la primera fuente histórica que menciona el martirio de los apóstoles San Pedro y San Pablo, poniéndolos como ejemplo de suprema paciencia, a pesar de las envidias y rivalidades sufridas en sus propias comunidades (5, 4-5)
- Da fe del viaje del apóstol San Pablo a España, cuyo proyecto es mencionado en su carta a los Romanos 15, 28 (5, 7)
- En varias ocasiones menciona textos citándolos como parte de "las Escrituras", que sin embargo, no se encuentran entre los libros canónicos ni apócrifos, así como tradiciones que no se encuentran por escrito entre el pueblo judío. Esto da pie a considerar que 1) hay varios textos considerados inspirados por la iglesia primitiva que no han llegado hasta nuestros días, y 2) la tradición, además de las escrituras, siempre ha sido considerada como parte del mensaje revelado por Dios a su Iglesia. Ambas representan un duro revés a la doctrina de la Sola Scriptura defendida por la mayoría de las denominaciones protestantes.
- Según San Clemente, fue Cristo, como el logos (palabra) del Padre, quien hablaba en el Antiguo Testamento como YHWH. Esto se considera como un esbozo temprano de la doctrina de la Santísima Trinidad ya que de manera implícita da a entender que ambos son igualmente Dios, sin dejar de ser Dios Padre e Hijo.
- La primera oración cristiana por los gobernantes de la que tengamos noticia, se encuentra en esta carta (61, 2)
- San Clemente da una prueba contundente de que, para los primeros cristianos, los libros deuterocanónicos eran considerados inspirados, pues menciona a Judit y su valentía relatada en su libro, como el gran ejemplo de entrega, amor y generosidad que deberían imitar los cismáticos de Corinto.
- Nos da uno de los primeros ejemplos de oración litúrgica, mostrando que desde etapas tan tempranas como el año 95 d.C. ya existía en las celebraciones cristianas un esbozo de rito eucarístico que finalmente desembocaría en nuestras misas actuales.

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