Apologética: La intercesión de los santos desde una perspectiva bíblica


La intercesión de los santos es una tradición que el cristianismo ha sostenido desde sus mismas raíces judías, que desde siempre han tenido claro cual es el papel de los justos (Tzadik en hebreo) que han llegado a la presencia de Dios. Sin embargo, en los últimos años, han surgido diversas vertientes de índole protestante, que han tomado con cada vez mayor escepticismo e irreverencia esta doctrina milenaria.

Según ellos, esto es bíblicamente insostenible (un absurdo, ya que bajo esos mismos estándares, la Biblia misma seria insostenible), que los católicos cometemos nigromancia e idolatría al solicitar la intercesión de los santos, y que el Señor aborrece esta practica. ¿Pero es esto cierto?


Desde la Biblia, para que la tradición de la "intercesión de los santos" sea coherente, necesitamos demostrar tres puntos principales: 

  1. Que los santos están vivos.
  2. Que los santos y los ángeles son conscientes de lo que sucede en la tierra.
  3. Que los santos y los ángeles en el cielo oran por nosotros. 

En los próximos puntos demostraremos, bíblicamente, que estos tres puntos están perfectamente sustentados.

1.       Los santos están vivos.

Algunos objetan que los santos no pueden interceder por nosotros porque han fallecido. Sin embargo, la Escritura es clara en que los santos están vivos en Cristo. Los siguientes son algunos versículos que muestran esta verdad. En este punto, la conclusión es tan clara y directa que me ahorrare mis comentarios y únicamente dejare que las Escrituras hablen por sí mismas: 

"Ahora que los muertos resucitan, incluso Moisés lo mostró en la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es Dios de muertos, sino de vivos; para él todos viven." (Lucas 20:37-38 RVR1960)"

"Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?" (Juan 11:25-26 RVR1960)

"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida." (Juan 5:24 RVR1960)

"Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos están, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos." (Apocalipsis 5:13-14 RVR1960)

2.       Los santos y los ángeles son conscientes de lo que está sucediendo en la tierra 

A menudo se argumenta que los santos no pueden escuchar las oraciones de los cristianos porque no son omnipresentes. Los cristianos ortodoxos/católicos estarán de acuerdo  y dirán que los santos, efectivamente, no son omnipresentes, pero el Espíritu Santo sí lo es. Aquí se presentan algunos ejemplos de ángeles y santos que muestran conciencia de lo que sucede en la tierra. 

a) En Apocalipsis 18, vemos que Dios ha destruido a la malvada Babilonia de la faz de la tierra. La Biblia deja claro en el capítulo 19 que los habitantes del cielo son conscientes de este hecho. 

"Después de esto oí una gran voz de una gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! ¡La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos! Porque ha juzgado a la gran ramera que corrompía a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos en ella. Y otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, diciendo: ¡Amén! ¡Aleluya!" (Apocalipsis 19:1-4 RVR1960)

 b) Anteriormente en Apocalipsis, vemos cómo los mártires de Dios muestran una conciencia de lo que está sucediendo aquí en la tierra. 

"Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Clamaron a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Entonces se les dio a cada uno una vestidura blanca; y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo, hasta que se completara también el número de sus consiervos y sus hermanos que habían de ser muertos como ellos." (Apocalipsis 6:9-11 RVR1960) 

c) En este pasaje, Jesús hace que los mártires sean conscientes de lo que sucederá en la tierra: más mártires serán asesinados antes de que él los vengue. Este es un claro ejemplo de Dios permitiendo que los santos adquieran conocimiento sobre lo que está sucediendo en la tierra. Este pasaje muestra que tenían una comprensión del presente y el futuro porque Dios se lo permitía. Jesús nos dice que los ángeles en el cielo son informados por Dios en el cielo cuando un pecador se arrepiente. 

"Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente." (Lucas 15:10 RVR1960) 

d) Este es otro ejemplo de que los ángeles están al tanto de nuestra situación aquí en la tierra. También Jesús señala a sus discípulos en el libro de Mateo, que los ángeles ubicados en el cielo están cuidando a los hijos de Dios aquí en la tierra. 

"Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos." (Mateo 18:10 RVR1960) 

e) En la historia de Lázaro y el hombre rico, la historia de Jesús arroja algo de luz sobre el papel que los santos tienen en el cielo. 

"Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado." (Lucas 16:19-25) 

f) En este pasaje vemos que Abraham sabía cómo vivían en la tierra a pesar de estar en el cielo. Por implicación vemos que Dios puede mostrar a Abraham lo que sucede aquí en la tierra. 

"Además de todo esto, entre nosotros y vosotros hay un gran abismo; de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán." (Lucas 16:26-30) 

g) A menudo, se objetará diciendo que es imposible que alguien escuche múltiples oraciones de múltiples lugares al mismo tiempo o que un santo tendría que ser omnisciente. Sin embargo, en las Escrituras, Dios permite que Juan escuche miles de voces de todos en la tierra y en el cielo, todo esto sin ser omnipresente. 

"Miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Y los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos." Apocalipsis 5:11-14 

3.       Finalmente, ¿orarán los santos por nosotros? ¿Qué dice la Escritura al respecto? 

En Apocalipsis 6:10, presenciamos a mártires en el Cielo dirigiendo sus oraciones a Dios, suplicándole que intervenga de maneras específicas en la Tierra. Estas personas son santos que han fallecido y que están actualmente en la presencia divina de Dios. Sus oraciones son fervientes y se centran en buscar la justicia de Dios para los creyentes perseguidos en la Tierra. Es plausible que también estén intercediendo por el bienestar de sus compañeros creyentes que sufren de diversas maneras. Este profundo sentido de urgencia con respecto a la justicia de Dios resalta que en el Cielo, no seremos simples observadores pasivos; más bien, seremos considerablemente menos tolerantes con la persecución y numerosas otras formas de maldad. 

En Apocalipsis 5:8, nos encontramos con los veinticuatro ancianos, quienes parecen simbolizar los líderes de la comunidad celestial, presentando incienso a Dios, simbolizando las oraciones de los santos. Además, Apocalipsis 8:3-4 presenta a un ángel ofreciendo incienso a Dios, que se mezcla con las oraciones de todos los santos en el altar de oro en el cielo. Además, los ángeles guardianes son representados como intercesores en Mateo 18:10. 



En conclusión, tenemos todas las razones bíblicas para creer que los santos en el Cielo están vivos, son conscientes de las cosas en la tierra y oran por nosotros. Debido a que las oraciones de los santos son tanto una práctica judía antes de la era apostólica como ejemplos que se encuentran incluso desde el primer siglo de la práctica, no hay razón para concluir que la práctica es menos que apostólica cuando se acompaña de evidencia bíblica.

Paz y bien

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